Cuando la vida te da otra oportunidad

Mariana y su mamá Carol

Por Carol Ortiz.

Aquella víspera de año nuevo, debimos viajar con mi esposo a Santiago por mi salud, una vez más quebrantada, ya que acá en El Quisco sólo me colocaban suero y algo momentáneo para los dolores. La verdad no recuerdo bien el día exacto que viajamos, pero los hechos los recuerdo como que hubiera sido ayer.

Nació mi hijo el 29 de octubre del año 2000, fue un embarazo muy complicado desde que comenzó con una fuerte anemia (incluida transfusión de sangre), pasando por diagnóstico de síndrome de down, enanismo, alguno de los dos moriría en el parto, y síntomas de parto prematuro desde el segundo mes de gestación… Finalmente di a luz a mi hijo sin ningún problema, ni de él ni mío.

Recuerdo el cansancio extremo que sentía, me pasaba muchos días con diarreas y luego se sumaron vómitos, y desmayos. Bajé alrededor de veinte kilos. Un desmayo fue la clave, cuando entra a la casa una de mis cuñadas y me ve inconsciente dándole pecho a mi hijo y yo casi sin reaccionar; toma al niño en brazos y se hace cargo de él. No recuerdo cuanto tiempo pasó, fue entre Navidad y Año Nuevo, eran nuestras primeras fiestas con mi primer hijo y estaría sin él, me sentía muy débil y angustiada, tenía eso sí el gran apoyo de mi marido que se mantenía firme como un roble…

Entré al hospital el día 02 de enero 2001, me llenaron de éxamenes y ya estaba en curso la biopsia duodenal, llevaba dos meses con diarrea, edema en piernas y brazos, desnutrición, deshidratación, y estando hospitalizada un paro cardíaco… Viendo mi ficha clínica, los médicos dieron cuenta de reiteradas ocaciones de espasmos estomacales, diarreas, colon irritable y periodos de depresiones a mi corta edad, contando además con dos abortos espontáneos anteriores a mi hijo.

El día 7 de Enero del 2001, teniendo 23 años, “confirmamos lo que ya habíamos conversado Carol, eres celíaca” , me hicieron el favor más grande que me han hecho en mi vida, eliminar de mi dieta todo “tipo de masas y harina” (de trigo) , digo que me hicieron un favor porque nunca me gustaron y fui feliz cuando me dijeron que no podía comer pan ni tallarines, eran un asco y sufría cuando debía comerlos…, Me tuvieron tres días más hospitalizada hasta que me dio un berrinche de aquellos en que retas a medio mundo incluyendo al doctor de turno . “Ya tiene mi diagnóstico, estoy casada y tengo un hijo de 2 meses de vida en mi casa esperándome…. ¿Y quiere que me calme? Y suba de peso…
“A la mañana siguiente estaba de alta”.

Mis desayunos eran fruta, yogurt, un plato de comida, chuño con leche y logré salir adelante, tenía la razón más grande : mi pequeño hijo y mi marido, que había soportado fielmente todo…

Pasaron los años, nació mi pequeña hija Mariana, año tras año debimos hacerles exámenes de rutina a mis hijos, hasta que … ella tenía recién cumplidos los 6, cuando nos dicen que corresponde hacer biopsia… los que saben comprenden lo que se viene, ver a tú pequeña en esa sala conectada y adormeciéndose poco a poco, es triste y te debes mantener fuerte a la vez, no te puedes quebrar… Fueron horas eternas…

Ése día yo estaba muy nerviosa, mi marido con la esperanza de un tropiezo más en la vida y mi hija … fue muy cómico ese momento.

  • Marianita, eres celíaca.
  • ¡Bieeen voy a ser igual que mi mamá!

Y nos pusimos a reír… sólo yo y mi interior sabía en ese momento lo que tendríamos que pasar, no sé si tenía pena o estar contenta, finalmente tendría una compañera con quién compartir comidas y anécdotas..

Ha sido un largo camino diario, con altos y bajos, te encuentras con personas que no quieren entender explicaciones, otros que ponen de su parte pero no es suficiente….
Es tan extraño que en nuestro mundo (tan pequeño) conoces a alguien he inmediatamente se piensa en juntarse a comer … y lo peor comer poco saludable.

Anécdotas hay un montón, buenas y malas, sola y con mi hija, con celíacos y no celíacos.

En nuestro país, si bien se ha avanzado mucho en el tema, hay mucha desinformación y falta de empatía con las demás personas.
Cada ser humano lleva una carga emocional fuerte en su vida y muchos te critican por intentar hacer tu vida de la mejor manera…

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