Desde Calama: la historia de Simón

nota-maria-jose-sass-1
Por: María José Saas.

Se iniciaba mayo del año 2015 con los típicos virus escolares en mi casa, mi hijo menor y la mitad de su curso tenían rotavirus.

Simón, un niño sano de 6 años jamás lo había tenido, por lo tanto, a pesar de tener dos niñas mayores, no sabia realmente a qué me enfrentaba…empezaba la aventura.
Pasaron los días que “dura” este virus y mi hijo seguía en un eterno ir y venir de urgencias. No se le quitaba, presentaba dos días de mejoría y vamos otra vez desde cero. En urgencias me dieron un diagnóstico diferente cada vez, pero nada hacía que se recuperara completamente.

Ya entré en desesperación cuando día por medio me llamaban del colegio para pedirme que lo fuera a retirar o le llevara una muda de ropa nueva; faltó mucho durante casi dos meses.
Y yo, para peor le metía y le metía fideos blancos, sopa de pollo, y el sin fin de cosas que, cuando un niño es “delicado” de la guatita, las mamás le damos.

Caí en cuenta cuando me puse a buscar en San Google, las formas, colores y hasta olores de las deposiciones. Todo se me hacía tan similar, debo decir que tenía miedo, muchísimo miedo, por qué si bien internet es de gran ayuda, también saca a relucir lo peor de las enfermedades.

Llegaron las vacaciones de invierno y con la hora para una gastroenteróloga infantil en Santiago, ya que estamos viviendo en Calama por el trabajo de mi marido, partimos yo y mi Simón a ver qué rayos nos pasaba (si hablo en plural es por qué realmente es una enfermedad que se vive en familia). La doctora no hizo más que verlo y me dijo: ” tu hijo es celíaco”. Pensé, oré y pedí mil veces que la doctora estuviera equivocada, lloré varias noches hasta tener los exámenes en la mano, lloré mil veces más y le pedí a Dios que en la biopsia me dijeran que no tenía nada, pero no fue así, cada examen y visita al doctor era una nueva confirmación.

Antes de todo esto, pensábamos que mi hijo era intolerante a la lactosa, entonces él ya sabía que ciertas cosas no las podía comer.

Acá quiero contarles un poco quién es Simón. Es un viejo chico, y no les daré virtudes de ser humano, acá a lo que vinimos, es aplicadísimo, se apuró en leer mejor para poder así saber que decía en las etiquetas de las cosas que podía comer, siempre me dice que no importa si él no puede comer algo y sus hermanas sí, que ellas deben disfrutar no más de lo que él no puede, se me parte el alma
aún cuando le pregunta a alguien “a qué sabe eso, es rico?.”, y aún así jamás ha comido algo que no debe.
Es por él, su constancia y disciplina que a mí como mamá de un niño celíaco se me ha hecho la vida más fácil, no por que yo sea cuidadosa, o siempre esté pendiente de lo que él se lleva a la boca, para nada, él es quien ha puesto más de su parte para estar sano y seguir creciendo fuerte.

La pase muy mal, sufrí y día por medio rogaba que esto fuera un error, que por favor mi hijo no se sintiera privado de comer las cosas ricas que los niños quieren siempre; cambió nuestra vida en los cumpleaños, en las salidas al mall, en los viajes largos, en los aviones…,pero empecé a ver a medida que pasaba el tiempo que había mucha gente como Simón, y que su vida era tan buena o mejor que la de los niños que comen con gluten.

Cierto día le pregunté, ¿hijo, es muy difícil para ti ser celíaco? Y su respuesta fue…,

Su respuesta la verdad, da para otra historia más.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s